El día después.

Si el horror, la impotencia y la rabia son los sentimientos que notas al ver cómo las llamas devoran en segundos esos árboles que tanto cuestan crecer sin poder hacer nada por evitarlo, difícilmente se puede descrbir lo que se siente al adentrarse ” el día después” en los escenarios arrasados por el incendio, todavía humeantes  y con algún sonido de la madera que aún cruje, el olor de la ceniza mojada por el río…. y casi como por un milagro ver cómo muchos árboles como mutilados, sobreviven y enseñan su parte verde todavía. Espero volver algún día a estos parajes y verlos llenos de vida, como estaban hasta ayer. Ojalá esto no se repitiera nunca.

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